Hace mucho estoy contaminado, cada centímetro de mi piel, lo que como, donde orino, donde duermo.
Mis papitas siempre han tenido Valentina y Pseudomonas, mi café sin azúcar pero con mucha Klebsiella.
Si me preguntas qué me asusta, nada. Si me preguntas a qué he estado expuesto, a todo.
Un día me piqué con una aguja de un paciente con VIH, me dio miedo, pero el miedo se quita cuando te picas con todo y la verdad uno comprende que lo más importante es dormir; una pestañita y a picarse con lo que sea. Si, público general: Dormir es lo más Preciado del mundo, después de eso... alguna palabra que empiece con C.
¿Estupidez? Lo más seguro, sufro de eso. He expuesto mi salud todos los días que recuerdo desde chico hasta entonces y si de algo estoy seguro es que, o me mata una bacteria, un virus, un hongo, el estrés, el cansancio, un violador, un psicópata o, en el mejor de los casos, yo mismo.
Soy Mexicano. Cuando uno hace el Juramento Hipocrático en México es aceptar una vida deplorable, una vida humillante, inhumana; una vida exenta de los avances de la medicina, exenta de empatía, exenta de prestigio, una vida que no es vida.
“Juro por Apolo médico, por Asclepio, Higía y Panacea y pongo por testigos a todos los dioses y diosas que seré carne de cañón, humilde y sumiso. Que dejaré que me apedreen mis pacientes, que me demanden y me difamen y que tendré que sonreírles después de que me demanden. Y que cobraré 20 pesos por consulta para enriquecer a un dueño de farmacia que no sabe nada de medicina. Juro que trabajaré con lo mínimo indispensable aunque exponga mi vida. Y si no lo hiciere, que el pueblo me lo demande”
Pues hoy llegó la hora de ir a la guerra, llegó la hora de exponer mi vida otra vez. Hoy mi país, mi México y su gente, está enfrentando una crisis sanitaria mundial, la crisis del coronavirus. Y lo están enfrentando al puro estilo nacional, valiéndole madres a todos, haciendo imprudencias al exponerse a propagar el Virus, yendo a todos lados como pendejos a pesar de las recomendaciones establecidas por una institución menos formal que el brujo de Catemaco, una pendejada quesque se llama OMS. La OMS recomienda el aislamiento, pero el aislamiento, y lo que sea, a los mexicanos nos la persigna pues la Morenita, Virgencita de Guadalupe nos protege cuando nos juntamos en aglomeraciones. ¿Verdad?
Pues señoras y señores, este servidor que les comparte el presente mensaje probablemente muera en esta contingencia; se los comento, nada más, para que ustedes sepan que aquí está su carne de cañón y que no me tuvieron que pedir que luchara por ustedes pues el juramento hipocrático fue mi carta de suicidio y mañana que estén en la playa o en el cine y compartan una sonrisa, me estarán matando a mi.
Soy médico y me voy a partir la madre por ti, ¿Podrías quedarte en casa por mi?
ANÓNIMO"
Fotografía: Hospital Juárez de México, R1 de Medicina Interna, Diciembre 2014.
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