Es una forma dinámica de meditación ideal para personas que tienen dificultad para quedarse quietas o que sufren de sobrepensamiento. En lugar de buscar el silencio mental forzado, combina movimiento, respiración y conciencia corporal para liberar tensiones y calmar la mente.
¿Cómo practicarla para evitar el sobrepensar?
- Empieza con movimiento conscienteCamina, salta, baila o sacude suavemente tu cuerpo durante 5–10 minutos. El objetivo no es hacer ejercicio, sino soltar energía acumulada y distraer al “ruido mental” con sensaciones físicas reales.
- Incorpora respiración rítmicaUsa patrones como inhalar 4 segundos, retener 4, exhalar 6. Esto activa el sistema nervioso parasimpático, que reduce la ansiedad y frena el pensamiento repetitivo.
- Alterna fases de caos y silencioMuchas técnicas de meditación activa (como las de Osho) usan una primera etapa intensa y expresiva (“caos”), seguida de inmovilidad total. Durante el silencio, observa los pensamientos sin juzgarlos: déjalos pasar como nubes.
- Conecta con el cuerpo, no con la menteEn lugar de luchar contra los pensamientos, enfócate en sensaciones: pies en el suelo, latidos del corazón, calor en las manos. Esto ancla tu atención en el presente y rompe el ciclo de rumiación.
- Practica diariamente, aunque sea pocoSolo 10–15 minutos al día pueden reentrenar tu cerebro para no identificarse con cada pensamiento. La clave es la constancia, no la perfección.
La meditación activa no busca “vaciar” la mente, sino cambiar tu relación con los pensamientos: ya no eres tú quien piensa, sino quien observa. Y eso… ¡es libertad! 🧘♂️✨
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